El paso del tiempo y condiciones defectuosas de conservación terminan produciendo daños en las fotografías antiguas que más apreciamos: arañazos, rasgaduras, manchas, decoloración, desvanecimiento, etc. Dependiendo del estado del original y la gravedad de los daños, la restauración intenta devolver a estas fotografías la apariencia original que en su día tuvieron.

También se puede reparar documentos antiguos como cartas, manuscritos, noticias de periódicos, certificados, etc. El envejecimiento del papel, su coloración, la disminución de la opacidad de las tintas, desperfectos en el soporte y manchas, suelen ser los daños más habituales que el paso del tiempo deja en ellos. Gracias a la restauración digital se pueden revertir en gran medida estas deficiencias y mejorar la legibilidad y claridad perdidas.